Cloud híbrida

Paso a paso hacia la cloud híbrida

Muchos hablan de 2014 como el año de la nube híbrida, pero lo cierto es que su adopción es aún limitada. Indagamos en los aspectos que deben tenerse en cuenta en la evolución hacia este modelo. hibrid cloudCon aproximadamente 22 definiciones distintas de cloud computing –como estiman desde Adistec–, la nube no parecer ser un concepto tan sencillo de explicar y, aun así, es una de las tecnologías de las que más hablan las empresas a día de hoy. La cloud híbrida, cuya adopción se multiplicará durante este año según las previsiones de la industria, tampoco cuenta con una definición estándar.

En general, una cloud híbrida se entiende como la integración de una cloud privada y una cloud pública, y así lo determinan organismos como el National Institute of Standards and Technology (NIST). Para otros, el concepto de nube no resulta imprescindible en la primera parte de la ecuación: “Una nube híbrida consiste en complementar la infraestructura de TI actual de la empresa con un entorno de cloud. Es decir, se puede ver como una extensión de los recursos actuales de TI de la empresa”, explica Joan Gili, business development manager de la empresa de cloud brokerage Opscaling.

Si nos atenemos a la definición de cloud híbrida como una suma de nubes, la razón de su creciente adopción radica en sus innegables ventajas: combina lo mejor de la cloud privada –el control y la seguridad– con lo mejor de la cloud pública –la disponibilidad inmediata y el pago por uso. No obstante, no será posible beneficiarse de todo ello si no se realiza una adecuada estrategia de adopción que se base, en primer lugar, en un análisis exhaustivo de las necesidades y aplicaciones de cada empresa.

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¿Conviene una estrategia híbrida?
Son muchos los que hablan de 2014 como el año de la cloud híbrida, pero todavía será necesario esperar hasta que su adopción se generalice. Para 2017, según estima Gartner, aproximadamente la mitad de las grandes empresas habrán desplegado entornos de nube híbrida.

Entonces, ¿la cloud híbrida no es una opción adecuada para pequeñas y medianas empresas? Las pymes han encontrado muchas veces en la nube pública la mejor solución a sus necesidades, a diferencia de la nube privada, que exige una infraestructura on-premise y un conocimiento sobre la materia que no todas las pequeñas empresas pueden permitirse. Sin embargo, compañías de todos los tamaños son cada vez más conscientes de los beneficios de tener también una nube privada para los datos más críticos o sensibles de la organización, por lo que un esquema de cloud híbrida tiene sentido en estos casos.

 

Perfilando necesidades
En el camino hacia la cloud híbrida, el primer paso que hay que dar es común a cualquier tipo de nube: localizar y analizar el tipo de aplicaciones que está soportando el negocio, en términos de disponibilidad, seguridad, accesibilidad y también coste, para posteriormente poder clasificarlas. Debe valorarse, en definitiva, qué aplicaciones tiene el cliente, si son cliente-servidor o aplicaciones web, las dependencias con otras soluciones o las necesidades de comunicación, apunta Nieves Franco, directora comercial de Arsys.

Para Ángel Pérez, product & solutions architect director de Claranet, hay cuatro aspectos que deben analizarse para dar el salto a cloud: la cultura empresarial de cada organización, las aplicaciones que dan soporte al negocio, los servicios cloud que existen en el mercado y la tecnología.

“En cuanto a la cultura empresarial, muchas organizaciones consideran los servicios de TI como un activo clave, por lo que prefieren recurrir a un cloud privado en su propio data center; una vez superada esta estrategia, pueden ir a una nube pública. Si hablamos de aplicaciones, no todas pueden ir al cloud, puesto que algunas de ellas tienen altos requisitos de seguridad y rendimiento. Después habrá que examinar los servicios cloud, ya que no es lo mismo contratarlos por la web o que el servicio esté localizado en el país. Finalmente, en términos de tecnología ya no hay ningún reto, puesto que la mayoría de aplicaciones se podrían llevar al cloud a nivel tecnológico”, apunta Pérez.

“El viaje hacia el modelo cloud y la entrega de la tecnología como servicio (ITaaS) comienza con la virtualización y evoluciona hacia el centro de datos definido por software y la nube híbrida. La evolución natural de este proceso es el SDDC”, establece Alejandro Solana, director técnico de VMware Iberia.

El siguiente paso en este camino requiere contactar con diversos proveedores de servicios cloud para evaluar las distintas ofertas de nube pública. Como indican en Claranet, hay proveedores puramente cloud que te permiten contratar servicios de nube por Internet, generalmente con precios menores y para aplicaciones web sencillas. “Pero para clientes empresariales de tamaño medio, que tienen arquitecturas un poco complejas, se requiere siempre un diseño a nivel de arquitectura de servicio, conforme a las necesidades del cliente”, añade Pérez. Es decir, para proyectos de cierta envergadura y complejidad, es recomendable recurrir a proveedores que garanticen un contacto personal y un plan a medida.

Una cloud por aplicación
Estamos más que habituados a escuchar que no todas las aplicaciones pueden llevarse a la nube. La limitación no es en absoluto tecnológica, sino que proviene de la propia criticidad, integridad y seguridad de cada aplicación, así como de restricciones de negocio, legales o económicas. “Se debe considerar dónde están los datos y quién los consulta a nivel de seguridad, latencia y costes”, apunta Gili.

Sería necesario matizar que “todas las aplicaciones están preparadas para ir al cloud, pero no todos los usuarios están preparados para ir al cloud”, como afirma Musgrove. “Hay limitantes, más que impedimentos, para que las aplicaciones puedan ir a la nube. Realmente es posible montar casi cualquier aplicación en cloud”, añade.

En un esquema de cloud híbrida, decidir qué aplicación se ubica en cada nube –privada o pública– no es una ciencia exacta. Lo que sí puede establecerse es una serie de indicaciones de partida.

En el caso de aplicaciones que manejen datos críticos y que tengan altos requisitos de seguridad y rendimiento, es conveniente que permanezcan en servidores dedicados y en exclusiva, es decir, dentro de un entorno físico tradicional o de nube privada, que va a ser capaz de responder a estos requerimientos. Bases de datos muy críticas y con muchas cargas de trabajo, CRMs, ERPs y sistemas de administración de recursos humanos, por la información confidencial que manejan, son susceptibles de permanecer dentro de la empresa.

 

“Aplicaciones como ERPs, CRMs, etc., necesitan entornos tradicionales para gran parte de su infraestructura, aunque las soluciones SaaS muestran también cómo determinadas capas, adaptadas al cloud, nos permiten mejorar la disponibilidad y las características de los mismos en entornos multi-tenant”, opina Rafael Godinez, solution architect manager Iberia de Red Hat.

Una vez asignada la ubicación de las aplicaciones más críticas, la cloud pública podría albergar multitud de aplicaciones que no tengan ese nivel de confidencialidad y rendimiento, como pueden ser páginas web, correo electrónico, herramientas de gestión comercial e incluso algunos CRMs. La nube pública puede utilizarse también como backup para dar respaldo a la organización.

 

Fuente: data center

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